En 1995 se sistematizó el Modelo Educativo Yermista y se expuso en el Congreso Nacional de Escuelas Particulares, como respuesta a la invitación de la Confederación de Escuelas Particulares (CNEP). En su percepción de desarrollo de la persona la concepción yermista apuesta por la libertad y la responsabilidad de cada quien, porque  cada ser humano es imagen de Dios y como tal, debe asumir su crecimiento personal mediante la educación, el aprendizaje y el esfuerzo. Piensa que “El trabajo es la única fuente legítima de la riqueza”

La acción yermista es educativa, es esencialmente transformadora, es promotora y movilizadora social. Visualizando la postura yermista,  la educación es una práctica indispensable para el crecimiento y desarrollo de la persona, este humanismo atraviesa toda la obra de misericordia de “enseñar al que no sabe”

La formación filosófica del Padre Yermo hace interpretar, que los valores son los motores que mueven al ser humano para el ejercicio de las virtudes, que hacen que las personas creen situaciones de convivencia, solidaridad y autenticidad. El Padre Yermo propone el acompañamiento personal, el conocimiento del contexto del beneficiario; la comprensión de las experiencias propias del beneficiario; la enseñanza profunda que implica la reflexión que capacite a la mujer a vivir como agente de cambio en la sociedad “para que sean en el futuro útiles para si mismas, para sus familias, y para la sociedad en las que habrán de vivir”. P. Yermo